Bienvenida:
En 1575 un grupo de hombre buenos y piadosos pertenecientes
al gremio de la platería supo fundar Cofradía
alrededor del instante de la Expiración de Nuestro
Señor Jesucristo. Y, movidos por tal celo, ese mismo
año se dieron Reglas por las que regirse y mandaron
hacer talla de un Cristo que reflejara el pasaje pasional
que decidieron hacer objeto de su devoción.
Generosamente, nuestros primeros hermanos constituyeron la
Hermandad como un proyecto de futuro, algo que escapando de
la brevedad de sus propias vidas fuera instrumento que llegara
hasta allá donde Dios quisiera ser servido de este
modo. Y por eso tallaron imagen: para que en ella pudieran
posarse los ojos de los hermanos que les siguieran en tiempos
que ni imaginar podían, cuando ya sus cuerpos no fueran
más que polvo.
Y por eso hicieron Reglas: para que el espíritu y la
fe que les movía sobreviviera a su propia memoria,
cuando de la misma quedara todo lo más una parca relación
de nombres en un viejo pergamino. ¡Cuanto a la luz de
los candiles nos imaginaron y nos amaron!
Más de cuatro siglos han transcurrido desde tan histórico
momento, y aquella Corporación que hemos heredado permanece
fuerte en la fe y fiel a sus principios fundacionales, habiendo
sabido resistir tantísimos avatares como el devenir
de los tiempos le ha deparado, consecuencia lógica
de una permanente evolución acorde a las exigencias
que en cada momento la sociedad le requería, evolución
que por otra parte ha impedido que llegáramos a formar
parte de la numerosa nómina de Hermandades extinguidas.
Es por ello que, como consecuencia de la vocación marcadamente
universal de la Hermandad que hoy conocemos como la del Museo,
y en plena era que se ha dado en llamar la de las comunicaciones,
la Corporación da respuesta una vez más a los
tiempos que le toca vivir mirando permanentemente al futuro
pero teniendo siempre presentes los fines para los que fue
creada, y conservando sus tradiciones de siempre.
Fruto de lo expuesto es la página web que hoy ve la
luz, vía de comunicación que ponemos a disposición
de quienes quieran visitarnos para conocer nuestra historia,
nuestro patrimonio, nuestra labor asistencial y formativa,
así como nuestra actualidad. Espero que con ella todos
aprendamos a amar un poco a nuestra Hermandad y a tener conciencia
de que tras la pantalla que contemplamos un numeroso grupo
de hombres y mujeres de todas las edades y condición
social se encuentra a vuestra disposición para compartir
tareas inquietudes e ilusiones.
Y todo ello para el bien de las almas y a mayor honra y gloria
de nuestros Amantísimos Titulares y de la Iglesia Católica
a la que anualmente juramos pertenecer en nuestra Función
Principal de Instituto.
Así lo quisieron nuestros fundadores.
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