Sagrados Titulares

Santísimo Sacramento

Esta Hermandad tiene como primer titular al Santísimo Sacramente, como quedó ratificado con la concesión del título de sacramental que le otorgó en 1986 el arzobispo de Sevilla monseñor fray Carlos Amigo Vallejo.

Según el Derecho Canónico «El Sacramento más augusto, en el que se contiene, se ofrece y se recibe al mismo Cristo Nuestro Señor, es la Santísima Eucaristía, por la que la Iglesia vive y crece continuamente. El Sacrificio Eucarístico, memorial de la muerte y resurrección del Señor, en el cual se perpetúa a lo largo de los siglos el Sacrificio de la cruz, es el culmen y la fuente de todo el culto y de toda la vida cristiana». Y el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que «la Eucaristía, instituida por el Señor en la Última Cena, es de esta forma el compendio y la suma de nuestra fe, que se hace realidad entre nosotros a través del pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo».

De acuerdo con lo anterior, el Santísimo Sacramento ocupa un lugar central en la

vida espiritual de la Hermandad, por lo que tiene entre sus fines principales la promoción del culto a Cristo, expresado en la adoración al Santísimo Sacramento, y lo ratifica públicamente en la Protestación de Fe de la Función Principal del Quinario al Santísimo Cristo de la Expiración, afirmando que los hermanos «creemos firmemente cuanto es de fe en nuestra Sacrosanta Religión Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera, especialmente la Augusta presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía».

Las reglas y ordenanzas de la Hermandad establecen como obligación de la corporación el ofrecer culto público y solemne de adoración al Santísimo. Sacramento. Esto se materializa en la celebración anual del Triduo en honor de Jesús Sacramentado, el Turno de Adoración Nocturna «Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de las Aguas» y el Jubileo Circular de las Cuarenta Horas en honor del Santísimo Sacramento del Altar.

De acuerdo con lo anterior, en los tres días inmediatos anteriores en los que la ciudad de Sevilla realiza la procesión del Corpus Christi, la Hermandad celebrará Triduo Solemne de Adoración a Jesús Sacramentado, debiendo alcanzar la mayor solemnidad posible.

En el mismo contexto anterior y de manera coherente con su carácter sacramental, la Hermandad fundó el turno 16.º de la Adoración Nocturna Española, poniéndolo bajo la advocación de nuestros Sagrados Titulares, razón por la que se compromete a celebrar mensualmente una Vigilia Eucarística como acto de adoración al Santísimo Sacramento, así como cualquier otra actividad durante el año conducente a incrementar la formación en el inefable misterio de la Eucaristía y la consiguiente devoción ante la Real Presencia de Jesús Sacramentado.

Por último, por concesión que la Real Hermandad de Luz y Vela de Sevilla hizo a nuestra Corporación y en los días designados por ésta, permanecerá en la Capilla de la Hermandad, el Jubileo Circular de las Cuarenta Horas. Durante los tres días de celebración de este culto, la Capilla habrá de permanecer abierta al público el mayor tiempo posible, procurándose organizar turnos de vela ante el Santísimo por los hermanos.

Cristo de la Expiración 

 

El Santísimo Cristo de la Expiración es una talla de estilo manierista realizada en pasta de madera. Su autor es Marcos de Cabrera el cual realizó la talla en el año 1575.

Se conoce que la hermandad concertó con dicho escultor la realización de la obra el 7 de diciembre de 1575, concertándose la entrega del crucificado para el día de Pascua de Navidad de ese mismo año.

Entre las muchas leyendas que hay sobre la hechura del crucificado, resalta aquella que dice, que aquellos hermanos que acordaron con Marcos de Cabrera la realización del Cristo expirante lo hicieron con la condición de que si la obra era del gusto de aquellos, los moldes con los que se había realizado la imagen debían de arrojarse al río Guadalquivir, para así impedir que tal magnífica obra no pudiera ser duplicada.

Se comenta que el autor pudo inspirarse en unos bocetos del gran Miguel ángel,

siguiendo la línea serpentinatta. La talla rompe bruscamente con los cánones escultóricos de la época, en que predominaban los góticos. La propiedad de ese divino simulacro es mucha. Los músculos violentamente contraídos, el semblante pálido, la vista quebrada y los labios entreabiertos, todo indica el momento en que el Salvador del mundo dio el último aliento con tanta expresión y naturalidad, que no se puede observar sin estremecerse, principalmente si se mira desde alto creyendo ver un hombre espirar (Glorias Religiosas de Sevilla. José Bermejo y Carballo).

Entre las restauraciones conocidas, destacan la de 1895 de Manuel Gutiérrez Cano Reyes, que le realizó el actual sudario de telas encoladas sustituyendo así el primitivo, una pieza de lino que se le ajustaba a la cintura, además le añadió la corona de espinas. Peláez del Espino restauró en 1978 su estructura con elementos metálicos entre otros materiales. En 1991 los hermanos Cruz Solís en el Instituto de Conservación y Restauración restauraron la policromía del crucificado pues se encontraba muy ennegrecida. La cruz actual, obra de Francisco Berlanga en 1993, es arbórea, aunque posiblemente en sus orígenes el crucificado la llevara plana. En 2013 fue nuevamente intervenida la imagen en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, en un proceso de conservación-restauración, para proceder a la eliminación de los repintes, una limpieza generalizada y resolver la inestabilidad estructural de los brazos.

Virgen de las Aguas

María Santísima de las Aguas es obra del escultor Cristóbal Ramos (1772), imagen de candelero que fue concebida para ir arrodillada delante del Cristo con las manos entrelazadas, con la posición conocida como el Stabat Mater, formando así parte del único paso que poseía la hermandad; según Bermejo y Carballo en su obra Glorias Religiosas de Sevilla, …una de las buenas de esta ciudad; ostentándose la Señora arrodillada, con las manos cruzadas sobre el pecho, y los ojos fijos en el cielo, en una actitud expresiva y devota.

El rostro de la dolorosa está realizado en terracota, es la única Virgen dolorosa sevillana de dicha materia que sale en procesión durante la Semana Santa. A lo largo de la historia, se le han realizado varias restauraciones, en 1829 se le realizó la más significativa trastocándose su posición primitiva de dolorosa arrodillada y estar erguida.

En 1880 fue restaurada por Manuel Gutiérrez Cano Reyes que retocó la imagen y la sometió a una limpieza en la policromía. En el año 1922 el escultor Infantes Reina talló en madera el actual juego de manos. En 1962 se le realiza nuevo candelero obra de Sebastián Santos Rojas, el cual modifica la posición del cuerpo variándole su inclinación. La última restauración fue realizada en el año 2000 por Francisco Berlanga.